Usted marca desde el primer momento lo que quiere pagar cada mes* y en cada revisión, lo que varía, no será el tipo de interés, sino la duración del periodo de amortización del préstamo, hasta un máximo de 30 años. Así, no tendrá que echar números ante las posibles subidas del tipo de interés y siempre sabrá lo que paga cada mes durante toda la vida del préstamo.

